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Por qué fallan mis acciones de Marketing

Por qué fallan mis acciones de Marketing

“¿Por qué no funciona lo que hago?  Voy a cursos, leo artículos y hago punto por punto todo lo que dicen. Pero luego, ¡nada de nada!”

¿Te suena de algo?

A mí sí, porque lo he sufrido en “mis propias carnes”.

Hace unos años mi hermana y yo montamos una empresa de organización de eventos y nos dimos muchas leches. De hecho, creo que nos las dimos todas.

Lo bueno, es que a raíz de eso y de haber trabajado después con otras empresas que se sentían igual, he podido sacar conclusiones y darme cuenta de los elementos comunes que suelen darse.

Por supuesto, cada empresa es diferente y puede estar cometiendo el error en cualquier punto o acción concreta pero, si te fijas, la mayoría suele tener la misma base.

 
 

Así empezamos todos

 

Al crear una empresa lo primero que haces es buscar qué tienes que hacer para que sea un éxito y escribir tu check-list:

  • Hacer una web bonita.
  • Hacer un blog molón para que lleguen visitas como churros.
  • Utilizar las redes sociales, que eso es súper importante.
  • Utilizar el e-mail marketing, que en todas partes dicen que el dinero está en la lista.
  • Ver esto de Facebook Ads y Google Adwords, que parece ser que son muy rentables.

Y unas cuantas cosas más, pero éste puede ser un buen resumen.

Poco a poco vas investigando cómo funciona cada cosa y vas tachando tareas de tu check-list.

Cuando ya lo tienes todo tachado te sientes súper feliz y orgulloso y esperas ansioso a que lleguen las visitas, los comentarios y, por supuesto, los clientes.

Pero… cri cri cri. Llega poco o nada.

 

¿Qué ha pasado entonces?

 

Según mi experiencia esto puede darse por 2 motivos.

Puede darse solo uno de ellos o los dos a la vez. En mi caso se dieron los 2:

No definimos de verdad nuestro público objetivo.

Nosotras sí hicimos un trabajo inicial de definición de público objetivo, pero no lo hicimos bien.

Como te he comentado era una empresa organización de eventos y al principio quisimos dirigirnos a todo el mundo, particulares y empresas, sin filtro.

Pero ya no solo eso, es que incluso dentro de los particulares tampoco teníamos filtro ninguno.

Por ponerte un ejemplo, uno de los servicios era de diseño y decoración de bodas y, en nuestro “análisis” inicial, consideramos que nuestro público objetivo era cualquier pareja que se fuera a casar.

 

Pero esto no es verdad.

Nuestro público objetivo real era un poco más definido:

  • Parejas que quieren casarse.
  • Quieren una boda bonita y original.
  • No tienen demasiado tiempo para encargarse ellos de todo.
  • Tienen dinero como para contratar a alguien.

Como ves, solo con estos puntos ya tenemos un público más acotado y comprobamos que, efectivamente, no puede ser cualquiera.

No definir bien tu público objetivo da como resultado que la imagen y comunicación no se dirija hacia él, por lo que el mensaje se diluye.

Los posibles clientes no se sienten identificados con lo que dices y, en consecuencia, no te compran.

 

No relacionamos cada una de las acciones de marketing.

Siempre digo lo mismo: en Marketing, la separación de técnicas, estrategias y acciones solo tiene sentido desde un punto de vista académico o teórico.

En la práctica, cada una por separado puede conseguir algún resultado, pero difícilmente te va a llevar al éxito:

  • De nada sirve aparecer el primero en Google si tu web si no ofrece una imagen cuidada y un contenido de valor para tu cliente objetivo.
  • De nada sirve conseguir muchos seguidores en redes sociales si las utilizas para compartir recetas de cocina cuando tú eres psicólogo.
  • De nada sirve una campaña en Facebook Ads muy bien segmentada si la página de destino no ofrece la información necesaria y no consigues clientes.

Si no hacemos que cada una de estas acciones tengan coherencia, puede que individualmente sean muy buenas, pero perderán fuerza.

Por eso es tan importante, antes de pensar qué acciones vas a llevar a cabo y en qué plataformas vas a estar, crear una estrategia global en la que definas qué quieres conseguir y cuál va a ser tu estilo.

Una vez hecho, podremos definir cómo desarrollar cada una de las acciones, tratando de mantener siempre una coherencia.

 

Tenemos que tener en cuenta que, lo normal, es que un cliente interactúe varias veces con nosotros, por diferentes medios, antes de lanzarse a comprar un producto o servicio.

Por eso es importante que todos los medios que utilicemos para comunicarnos ofrezcan una imagen homogénea, de forma que en ningún punto pierdan la confianza.

Cuando hablo de imagen no me refiero solo al diseño, sino también qué se dice y cómo se dice.

 

Recomendación

 

Si en algún momento te encuentras un poco frustrado porque ves que no obtienes los resultados que esperas, mi recomendación es que pares un momento.

  • Pregúntate si la imagen que proyectas transmite lo que está dentro de tu cabeza.
  • Si con esa imagen consigues clientes o no sabes por qué pero contactan contigo personas que luego descubren que no están interesadas en lo que ofreces. O directamente te resulta difícil que contacten contigo.
  • Piensa si tienes bien definidas las personas a las que te quieres dirigir o son un poco abstractas.

Y si tras estas preguntas ves que algo no encaja, cojas un papel y un boli y escribas cómo te gustaría que te vieran, qué te gustaría vender y a qué tipo de personas te gustaría venderlo.

A partir de ahí vuelve a dar un repaso a lo que estabas haciendo y analiza si de verdad apoya todo eso que acabas de escribir.

En caso de que la respuesta sea no, vuelve a definir cada una de estas acciones esta vez basándote en la definición que has hecho de cómo quieres que te vean, qué quieres vender y a quién.

 

Y, si te parece, puedes contarme en los comentarios si alguna vez te has sentido así y con qué problemas te has encontrado.

¡Gracias por leer!

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